Puede que lo primero que pienses es que económicamente me interesa ya que la gran mayoría de personas que acuden a un profesional de la nutrición son mujeres.
PERO ¿POR QUÉ LAS MUJERES SON MAYORÍA A LA HORA DE ACUDIR A UNA DIETISTA?
¿Porque se preocupan más por su salud? Lamentablemente no siempre es así. La respuesta la encontramos en factores sociales, económicos y culturales que condicionan nuestro día a día.
Uno de ellos, es la brutal presión estética a la que estamos sometidas las mujeres. Todo empieza con la publicidad, que marca el tipo de belleza que “deberíamos” tener. Pero sigue con nuevas estrategias como las redes sociales y movimientos como la gordofobia. Además, el auge de las intervenciones estéticas está haciendo que cada vez más mujeres se inicien en el mundo de los “retoques estéticos” a una edad más temprana.

Campaña publicitaria Danone. 1992.

Suceso gordofóbico hacia la influencer Mara Jiménez (@croquetamente__). 2023.
Todo este “batiburrillo” de información estética que vivimos cada día casi de manera inconsciente hace que seamos nosotras (por cierto, peor pagadas que los hombres) las que invertimos gran parte de nuestro dinero en cuidar de nuestro aspecto físico.
Fragmento de la película «El diablo viste de Prada». 2006. Emily, come compulsivamente después de días a «dieta», mientras critica la ingesta de carbohidratos.
Y así es como se presentan muchas mujeres en mi consulta: queriendo adelgazar. Pero ahí no suele quedar la cosa. Escuchar a las mujeres con un poco de atención da muchas pistas sobre en qué condiciones llegan a la consulta: Cada vez vienen más mujeres con problemas de ansiedad y estrés.
FACTORES SOCIALES, CULTURALES Y ECONÓMICOS
Lo cierto es que la presión estética se combina con factores culturales y económicos que las mujeres venimos soportando históricamente: los cuidados, salarios más bajos que los hombres, trabajos más precarizados, juicio social por todo (ser madre o no serlo, tener pareja o no tenerla, estar gorda o demasiado delgada…) y un largo etcétera.
A todo lo anterior se unen figuras masculinas que en, muchos casos, no solo no aportan sino que terminan siendo una carga más (esto afortunadamente está cambiando). El resultado: mujeres sobrepasadas por querer llegar a tener una carrera profesional decente, a la vez que seguir ejerciendo los cuidados que siempre han realizado solas. Y todo esto, intentando ser las más “guapas”.
Este contexto está elevando los niveles de estrés y ansiedad en mujeres hasta lugares donde parece que no hay límite. No es casualidad que en España las mujeres consuman entre 2 y 3 veces más psicofármacos que los hombres (1) (2).
Hasta aquí ya nos podemos hacer una idea de por qué el abordaje en consulta a mujeres y hombres es completamente diferente. Pero, déjame que te cuente más.
COMER POR ANSIEDAD
Sobrevivir con estos niveles de ansiedad y estrés es fisiológicamente imposible. Y el cuerpo lo sabe muy bien. Por eso, tenemos varios mecanismos para reducir estos niveles de estrés. ¿Cuál es el más utilizado hoy en día? Si, la comida. Y no cualquier comida.
En nuestro cerebro tenemos una red de neuronas llamada “Sistema endocanabinoide” especializado en producir hormonas que reducen nuestro estrés. ¿Y sabes que le encanta a este sistema? La comida ultraprocesada (alta en azúcares, grasas y sal).
Esta regulación del estrés es completamente fisiológica. El problema viene cuando solo utilizamos esta forma de regulación del estrés y lo hacemos de manera constante. En ese caso podemos correr el riesgo de sufrir enfermedades no transmisibles, como las cardícacas o la diabetes o, incluso, caer en un TCA: Trastorno de la conducta alimentaria.
EL CÍRCULO VICIOSO DEL PATRIARCADO
¿No te parece perverso? El propio sistema te presiona a tener un físico imposible a la vez que gestionas la vida capitalista de hoy en día. Y como no hay persona humana que pueda hacerlo, te estresas. Y ¿Cómo manejas ese estrés para poder seguir sobreviviendo? Comiendo. Pero comer te aleja de ese físico imposible que inició tu estrés. Déjame decirte algo:
¡No estás loca ni te falta fuerza de voluntad! ¡Vives en una sociedad capitalista y patriarcal!
(Esto ha sido una rima completamente involuntaria)
ENFOCAR LA CONSULTA COMO TE MERECES
Ahora que ya sabes que no estás loca ni tienes poca fuerza de voluntad, es el momento de enfocar la consulta de nutrición como te mereces.
¿Por qué venir a consulta para adelgazar por cumplir con esa presión estética y no hacerlo para mejorar tu salud y tu autoestima?
Piensa que es tu dinero el que estás invirtiendo. Te mereces que esa inversión te sea devuelta en forma de salud (física y mental). Estar saludable empodera y da felicidad.
Y eso es lo que yo quiero trasmitir a las mujeres que vienen a mi consulta: que vengas por TI y por tu SALUD. Y nada más.
BIBLIOGRAFÍA