Este ha sido el eterno debate: “Para hacerla a medias no la hago”, “10 minutos de ejercicio al día es como no hacer nada”, “ya total, me espero a después de Navidad para empezar”,…

En las últimas décadas, la industria de las dietas o “Weight loss industry” (Si, hay término en inglés), además de imponer su propio canon estético, se ha encargado de hacer que pensemos que la palabra “dieta” implica sacrificio, disciplina y fuerza de voluntad. Es decir: que si no lo conseguimos es nuestra culpa. Y ¿para qué? Para que cuando te des cuenta de que no puedes mantener una alimentación tan estricta, te lances a comprar sus productos dietéticos.

Lo cierto es que la palabra “dieta” es por definición “el conjunto de alimentos y platillos que se consumen cada día, y constituye la unidad de la alimentación”. O sea, un estilo de vida.

La industria quiere que pienses que existe una fórmula “mágica”, un conjunto de alimentos y suplementos que al consumirlos te lleven a conseguir ese objetivo prometido: la pérdida de peso. Pero amiga, (después de una carrera, un master y un ciclo superior en nutrición) te puedo asegurar que eso no existe.

La clave de todo esto es bien sencilla: tienes que cambiar tus hábitos para SIEMPRE. Ya lo habrás leído infinitas veces, pero te lo recuerdo una vez más.

A estas alturas, con toda la información que tenemos disponible en materia de nutrición y ejercicio, ya estamos preparadas para cambiar el “foco”:

Ahora que ya sabes que las dietas “milagro” no existen y que el foco debe estar en cambiar tus hábitos, vamos al lío:

¿POR QUÉ ES MEJOR HACER ALGO, AUNQUE NO SEA PERFECTO?

Sabiendo que la clave está en conseguir incorporar y fijar un nuevo hábito saludable, lo que necesitas ahora es ir acostumbrando a tu cuerpo a esa nueva rutina. Las primeras semanas el foco debe estar puesto en acostumbrar a tu cuerpo esa nueva rutina y no en si lo que estamos haciendo es efectivo para adelgazar.

Nuestro cuerpo y nuestra mente tienen “memoria” y tienden a repetir lo conocido. Por eso, cambiar un mal hábito no es nada fácil al principio. Puede que en este punto tengas que echar mano de tu disciplina para empezar a incorporar ese nuevo hábito. Pero en cuanto tu cuerpo empiece a apreciar los beneficios de la nueva rutina, el camino se volverá cada vez más fácil.

PONGAMOS ALGUNOS EJEMPLOS:

¿Recuerdas como Emily en «El diablo viste de Prada” (2006), come compulsivamente hidratos después de días a “dieta” restringiéndolos?

Cuando reduces poco a poco el consumo, estás haciendo una inversión muy inteligente de tu tiempo y tu energía para instaurar el nuevo hábito. Vas a ir acostumbrando a tu cuerpo a la nueva rutian pero sin darle la oportunidad de que eche de menos la antigua, porque no le estás restringiendo de todo las galletas.

Además, a la vez estarás reeducando a tu paladar para que perciba el sabor dulce en alimentos con menor cantidad de azúcar. Llegará un momento en el que comerte esas galletas te parecerá demasiado empalagoso. Este punto es clave de cara a conseguir fijar ese nuevo hábito. Y te prometo que acaba pasando.

Asique en realidad, lo perfecto en cuestión de “dietas” es lo imperfecto. No sé si me explico.

Otro ejemplo:

Pero aviso: hacer deporte no es cómodo. De hecho, al principio es muy incómodo: Te duelen los músculos, te cuesta respirar, sudas por todas partes… y llega un momento en medio del entrenamiento que dices: “¿Pero qué hago yo aquí?”. Tu cuerpo y tu mente no están acostumbrados a este tipo de esfuerzo. Por eso tienes que darles el margen necesario para que se acostumbren a la nueva rutina.

Las primeras semanas puedes empezar con 10 minutos. Te parecerá una miseria pero estarás “diciéndole” a tu cuerpo: “Mira, esto es lo que te espera de aquí en adelante. Ya te puedes ir acostumbrando”. Y poco a poco podrás aumentar el tiempo y los días de entrenamiento.

Al pasar un tiempo, y cuando ya hayas incorporado la rutina, tu propio cuerpo te “pedirá” entrenar (de verdad, lo prometo, esto termina pasando). El cuerpo humano está hecho para el esfuerzo aunque al principio no te lo parezca.

El resumen de todo esto es que cualquier pequeño pasito dirigido a cambiar un hábito es una inversión. En esto, escoger el camino más largo es escoger el más inteligente. Un poquito hoy, un poquito mañana… y al final de la semana, del mes y del año habrás recorrido un largo camino. Estarás cada vez más cerca de tus objetivos.

No te dejes engañar por las dietas tipo “consigue perder x kg en un mes”. Será un mes de tu tiempo perdido y con un impacto muy negativo en tu metabolismo.

Confía en el proceso.

Y si necesitas ayuda durante él, pídela.

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